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EL CAMÍNO DE LOS MONJES
El camino de los Monjes está señalizado con marcas de sendero de pequeño recorrido.
Se trata del sendero PR-C31, que tiene el siguiente recorrido:

Sant Cugat del Vallès, Sant Domènec, Can Camps, Can Parellada, Can Torres del Mas, Santa Magdalena del Puig barral, Matadepera, Coll de les Onze Hores, Horts dels Monjos i Sant Llorenç del Munt.

En total son 24.300 Km en unas 7 horas de recorrido aproximadamente.

"Según la leyenda, encontrándose los monjes con pocos medios de vida y habiéndose de sostener en un lugar tan solitario como es La Mola de la montaña de Sant Llorenç del Munt, solicitar al obispo de Barcelona merced de poder buscar otro lugar en la llanura para instalarse allí y continuar su obra de comunidad y religión. El obispo, ante las razones del abad, autorizó el traslado, imponiéndoles, sin embargo, una sola condición: Podían situarse donde quisieran, pero que descendiendo de La Mola y no haciendo casi ninguna curva y sendero atravesar ningún río, torrente ni arroyo hasta llegar a la llanura podían establecer su nueva estancia. Los monjes, buenos conocedores de los alrededores y de la orografía de la zona de Sant Llorenç aceptaron la condición impuesta y, un buen día, emprendieron el camino hacia la llanura. A las seis horas de marcha, en todo momento cumpliendo la orden de no atravesar río, torrente ni arroyo, se presentaron en Sant Cugat del Vallès. Aquí dieron por terminada la ruta emprendida. A continuación, fundaron el monasterio que ha sido en todo momento una de las mejores joyas religiosas catalanas. En el transcurrir de los tiempos, los monjes realizaron una nueva instauración en la cima de La Mola y dieron comienzo a la gran edificación monástica que en la actualidad aún se mantiene firme y es parte del paisaje. Desde entonces, de aquel regreso, quedaron ligados a la comunidad de padres benedictinos de Sant Cugat ".
(Vergés 1973, 206-207)
EL DRAGON DE SANT LLORENÇ
Guifre el Pilós hijo era del vasto condado de Ausona, fundó la dinastía condal de Barcelona y emprende la reconquista emancipado por el franco; Este saca y derrota de la alta Cataluña del Ter al valle de Segre; hacia poniente aleja los invasores que dejan huellas de su sangre.

Aquella gente vencida tiranos de nuestra tierra, viendo acabada su larga estancia tras larga guerra, satánica venganza quisieron llevar a cabo..De Precedentes memorias que los siglos dificultan, es su país de origen los morabitos consultan y uno de ellos de Tarragona recuerda y sabe los hechos.

Llevados por los problemas de gran alcance y envenenados por la hazaña a explorar las selvas de África. La conquista de la extraña bestia logra, cachorro de dragón, con nariz de pico de halcón, garras para hacer presas, como un pájaro, cuerpo de ternero y alas de murciélago, que extendidas podrían alzar el vuelo.
Con la salvaje bestia mar atravesaron, a raíz de nuestras costas Lo desembarcaron de noche, donde desemboca de aguas el Llobregat; río arriba lo arrastran atado a golpes y empujones, luchando con cuerpos y brazos, los hombros valientes sin descansar lo empujan hasta el lugar señalado.

La tarea fue penosa para transportarlo, en tierra; adentrándose por los bosques entre los árboles aferra con agudas garras que para herir tiene. Se relevan los moros para no perder jornada, atravesando robledos y montes fue trasladado al lugar selvático de St. Llorenç del Munt. Cansado por el transporte el dragón ronca y patea, lo dejan, desligándolo resoplando babea todo el veneno que lleva de rabia el cuerpo encendido.

Dentro de una Cavorca a modo de caché reposa, peñasco que la cobija, cubil de entrada frondosa, hendidura de una roca encima de Santa Agnès.

El dragón era muy joven para hacer el mal que ellos querían; caprino y corderos y ovejas las piernas medio partían por miedo de hacerse fugitivos y ser alimento, al pie mismo de cueva allí los despedazaba, disfrutando el sacrificio de aquella carne esclava, matando aquellas vidas con bárbaro disfrute.

Indomable, insaciable, el monstruo se refugia arto de abrir tripas con las uñas que destroza y devora ; y así días y meses no se detiene su deseo. Se le Puede ver crecer los huesos, de este impresionante animal, pico fuerte repunte, cuerpo de tiburón deformado y adulto en un año.

Los árabes ya viéndolo capaz de mantenerse allí lo abandonaron. Él no sabrá cómo conseguir carne. Corroído por el hambre deja pronto la cueva y corre y vuela, engrapar los rebaños y en sueño arrasa, roba y mata con presteza del rayo.

Los pastores se horrorizan de susto y del pavor que de las cimas al valle descienden ladrando los perros huyendo del grado de violencia de aquella ave infernal, cruel y atrevida; volando por la llanura al sentirse hambrienta si no araña ovejas los hombres abate igual.


La gente aterrorizada en toda la región por sus terribles estragos. Como la flecha lanzada la voz llega a la ciudad; alterado por los hechos, que se cuenta. Guifre que cree y escuchan las fechorías de sus vasallos para remediar el mal.

Da la Providencia en Spès, noble caballero, valiente y gran figura, hombros fuertes, va a las montañas para vencer a aquel coloso.

Elige fuertes Almogávares armados de escudos y le lanza con pavés y la espada: la confianza se aferra de Guifre por la sangre derramada.

Guiados por expertos ovejeros, al pie de la montaña de San Lorenzo, llegan; cautelosos para embarcarse en una caminata nocturna con destreza para no hacer ruido; al amanecer espían el asesino dentro de la cueva el caballero, ordena el plan de ataque y se encuentra el dragón que comienza aullando de rabia.

Las aljabas pronto se vacían, las flechas rebotan contra el cuerpo de la bestia hasta que todas se agotan, sin que su piel de lija sufra el mínimo daño. Contra los caballos se revuelve feroz, de un zarpazo el lomo de una yegua arranca y sale alborotada perdiéndose en la espesura para devorar la presa.

De intenso dolor muere la yegua de la herida, de instinto tira entre frenéticos caballos les aterrorizado se desbocan; como avanza la onda salvaje sin una guía y una ciega carrera se precipitan al vacío muriendo piel sobre piel. Parte con otros nobles altivos y con Spès para guiarlo.

En San Lorenzo ya suben por lugares profundos y abruptos; están cerca de la cueva del dragón: el conde va solo a acometer la fiera. Desgaja de una cepa un brazo de rama fuerte y con ella al dragón provoca que sale disparado de un vuelo hacia el guerrero. Con los nudillos extendidos la encolerizada bestia lo atacó y él firme la espera y aguanta el impulso, de un golpe de tronco le abre una brecha en la cabeza, la bestia, se alienta, redobla la acometida y de sus manos la rama le arrebata haciéndola presa, la parte en dos trozos y la transforma en cruz..

Ve el Conde Guifre el hecho como un milagro y Dios ayuda invoca empujado por el espectáculo; se arma de lanza mora; ansioso le da envite; de un certero golpe traspasa el dragón de vientre a espalda; de otro manejo de espada le medio destroza el pecho.

A chorros la sangre borbota del cuerpo de aquella fiera; rebota contra una roca y todo el bosque tiembla: del último esfuerzo el vuelo toma insegura y el Puig de la Cruz, muerta ha caído, por fin vencida. Triunfante el Conde Guifre la espada todavía empuñaba.

ANÓNIMO. SIGLO IX
DON QUIJOTE DE LA MANCHA
El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha . Capitulo LX

De lo que sucedió a Don Quijote yendo a Barcelona
.

..el más derecho camino para ir a Barcelona sin tocar en Zaragoza.
Sucedió pues, que en más de seis días no le sucedió cosa digna de contarse en escritura, al cabo de los cuales, yendo fuera de camino, le tomó la noche entre unas espesas encinas o alcornóques, que en esto no guarda la puntualidad Cide Hamete.

Identifaca Quijote, espesas encinas de gruesa corteza o sea parecida a los alcornoques, y por tanto el lugar hay que situarlo hacia los altas collados de las estribaciones de las vecinas montañas del norte del Vallés. Las amzines de cabeza a mediodía, de las vertientes de nuestra montaña de Sant Llorenç del Munt, son más bien de complexión raquítica y no presienten la espesura, ni las características descritas en la obra cervantina; los alcornoques son hacia el Montseny y especialmente en el Empordá, que no es el lugar de paso de ir a Barcelona, viniendo de Saragoça.

Sucedió pues, que en más de seis días o sea mas de seis jornadas de de los alrededores de Saragoça, dice (sin tocar en Zaragoza) hasta llegar ya en vistas de Barcelona. De una capital a la otra, hay aproximadamente, poco mas de unos 300 Kilometros, por carretera o por los antiguos caminos reales. El lugar de paso para ir a Barcelona viniendo de Manresa - El camino que hizo San Ignacio - es en el término de Matadepera, la collada de sobre la casa de La Barata, situado a unos 43 Kilometros de Barcelona, o sea la exacta proporción de las mas de seis jornadas viniendo de Saragoça y divisando ya Barcelona.

En Tres Cruces, Encina del Sal•lari y otros, hay un paraje idílico (que parece descrito en libro del Quijotes) repoblado de unas encinas gruesas, unas grandes y centenarias encina, que se denomina Coll de Eras en la cordillera de San Llorenç del Munt, emplazamiento de un antiguo poblado en ruinas, de origen godo, identificado por unas sepulturas barbas y una hebilla visigótica que se encontraron.

Quedan aún unas ruinas y marcas de la antigua comunicación vecinal que unía aquel vicus, con la riera de las Arenas y que hoy todavía subsiste bajo el nombre de la calzada, del latín calcata de calcare dejándonos toda una olor romana. Esta calzada probablemente empalmaba con la Strata romana cuar Perg ad Matam de piedra (según documentos) y ahora el enlace no sólo con Coll de Eras, el Marquet y Sant Llorenç Savall, sino la raíces de donde salían el camino real de Berga, el camino real de Manresa y el camino pecuario que une el Vallès con los Pireneus.El camino real de Berga pasando por la misma hondonada de la Riera de las Arenas, subía hacia la Colla del Francés, Colla de Daví, hondonada de Castillo - Sapera, Canal de la Calsina, Muronell, Canal del Horno Grande, Coma d'Aumá, Plan de Hostalets, Santiago de Vallhonesta, Pont de Vilumara, subida de las Mercetes y Manresa.

La vía pecuaria comienza siguiendo el camino de Manresa, desviándose a la Encina del Salario para coger los escalones de Mura, Cueva de Villa, Serrallonga y Mura.

Tentóles Don Quijote y cayó luego en la cuenta de lo que podia ser, y díjole a Sancho: no tienes de que tener miedo, porque estos pies y piernas, que tientas y no ves, sin duda son de algunos forajidos y bandoleros que en estos árboles están ahorcados que por aquí los suelen ahorcar la justicia cuando los coge, de veinte en veinte y de treinta en treinta, por donde se doy a enterder, que debo de estar cerca de Barcelona....

Ya en esto amanecía y si los muertos los habían espantado, no menos los atribularos más de cuarenta bandoleros vivos que de improviso les rodearon, diciéndoles en lengua catalana que estuvieran quietos, y que se detuvieran hasta que llegase su capitán....

Su capitan, el cual mostró ser de treinta y cuatro años edad, robusto, mas de mediana proporción, de mirar grave y color moreno. Venía sobre un poderoso caballo, vestido de acera cota, y con cuatro pistoletas....

Que en aquella tierra se llaman pedreñales, a los lados, vió que sus escuderos (que así se llaman a los que andan en aquel ejercicio ) iban a despojar a Santcho Panza y mandóles que no lo hicieran, y fué luego obedecido, y así se escapó de la ventrera. Admiróle ver lanza arrimada al arbol, escudo en el suelo, y a Don Quijote armado y pensativo, con la más triste y melancólica figura que pudiera formar la misma tristeza. Llegóse a él diciéndole : no estaria tan triste, buen hombre porque no habeis caido en las manos de algun cruel Basiria sino en las de Roque Guinart, que tienen más de compasivas que de rigurosas.

La descripción de cuarenta bandoleros y su capitán Roque Guinart (Roca Guinarda) nos la ofrece el acuerdo del Consejo General de la Parroquia y término de San Juan de Matadepera ....... de las diligencias hechas en persecución de Roca Guinarda y los de su cuadrilla.

También otro documento de 20 de Julio de 1602, y por tanto anterior a la fecha del otro mencionado del año 1610, nos trae la nueva, de que diez terrasencs se ofrecieron para la persecución de Roc Guinart.


...No es mi tristeza, respondió don Quijote, haber caído en tu poder, oh valeros Roque...

..Porque te hago saber, oh gran Roque, que si me hallaran sobre un caballo, con mi lanza y mi escudo, no les fuera muy fácil rendirme, porque yo soy Don Quijote de la Mancha.

...Luego Roque Guinart conoció que la enfermedad de Don Quijote tocaba más en locura que en valentía....

Al ruido volvió Roque la cabeza, y vio esta hermosa figura la cual en llegando a él dijo: Yo soy Claudia Jerónima, hija de Simón Forta, tu singular amigo y enemigo particular de Claudell Torrellas, que asimismo lo es tuyo, por ser una de los de tu contrario banco: y ya sabes que este Torrellas tiene un hijo, que don Vicente Torrellas se llama, o a lo menos se llamaba no há dos horas. Este, pues, por abreviar el cuento de mi desventura, te diré en breve lo que me ha causado. Vióme, requebróme, escuchóle, sea a quien no le sobre el tiempo para poner en ejecución y efecto sus atropellados deseos. Finalmente, él me prometió de ser mi esposo y yo le di la palabra de ser suya, sin que en obras pasásemos adelante; supe ayer que olvidado de lúe me debía, se casaba con otra, y que esta mañana iba a desposarse; nueva que turbó el sentido y acabó la paciencia, y por no estar mi padre en el lugar, lo tuve yo de ponerme en el traje que ves, y apresurando el paso a este caballo, alcancé a don Vicente obra de una legua de aquí ( Equivalente a 5572 metres, que es la distancia, que hay de los encinares de La Mata, al antiguo Mas de Can Torrella de Dalt, del término de la parroquia ), y sin ponerse a dar quejas, ni a oír disculpas, le disparé esta escopeta, y por añadidura estas dos pistolas, y a lo que creo le debí de encerrar más de dos balas en el cuerpo, abriéndole puertas por donde envuelta en su sangra saliese mi honra. Allí le dejó entre sus criados, que no osaron ni pudieron ponerse en su defensa; vengo a buscarte para que me pases a Francia, donde tengo parientes con quien viva, y asimismo defiendes a mi padre porque los muchos de don Vicente no se atrevan a tomar en él desaforada venganza.

Roque admirado de la gallardía, bizarría, buen tallo y suceso de la hermosa Claudia, le dijo, ven señora, y vamos a ver si es muerto tu enemigo, que después veremos lo que más te importare, Don Quijote, que estaba escuchando atentamente a lo que Claudia había dicho, y lo que Roque Guinart respondió, dijo : no tiene nadie para qué tomar trabajo en defender a esta señora, que lo tomo yo a mi cargo; denme mi caballo y mis armas y espérenme aquí, que yo iré a buscar a ese caballero, y muerto o vivo le haré cumplir la palabra prometida a tanta belleza. Nadie dude de esto, dijo Sancho, porque mi señor tiene muy buena mano para casamentero......

...Hallaron a Don Vicente en los brazos de sus criados, a quien con cansada y debilitada voz rogaba que lo dejasen morir, porque el dolor de las heridas no consentía que más adelante pasase. Arrojándose de los caballos Claudia y Roque, llegaron a él, temieron los criados la presencia de Roque y Claudia, se turbó en ver la de Don Vicente; y así entre enternecidas y rigurosa se llegó a él, y asiéndole de las manos, le dijo: si tú me dieras éstas conforme a nuestro concierto, nunca te vieras en este paso. Abrió los ojos y vio a su engañada señora, que tú has sido la que me has muerto; pena no merecida ni debida a mis deseos, con los cuales, ni con mis obras jamás quise si supena ofenderte. ¿Luego no es verdad, dijo Claudia, que ibas esta mañana a desposarte con Leonarda, la hija del rico Balvastro ? No por cierto, respondió Don Vicente, mi mala fortuna te debió de llevar estas nuevas para que celosa me quitases la vida, la cual, pues la dejo en tus manos y en tus brazos, tengo mi suerte por venturosa; y para asegurarte desta verdad, aprieta la mano y recíbeme por esposo si quieres, que no tengo otra mayor satisfacción que darte del agravio que piensas que de mi has recibido.

El sentimental relato del Quijote, anteriormente reproducido, tiene todas las probabilidades de ser un hecho real e histórico que le ocurrió al heredero de Can Torrella de Matadepera, con la engañada Claudia y que tan trágicamente acabo. Claudia, al presentarse delante de Roc Guinart, no nombres a su enamorado de Cant Torrella, sino que dijo o quiso indicar a Vocenç de la familia de los Torrellas; y así lo interpreta Cervantes.

Resulta una gran coincidencia, que en el término de Matadepera, exista la masía de Can Torrella, y que en sus archivos, un documento del 31 de agosto del año 1562, nombre a Vicenç Torrella, propietario del más " Cudma " álias Torrella, que podría ser el abuelo o padrino del disortado "Vicente Torrella" aludido en el Capitolo XL , del Quijote.

Todo el relato, hasta la finalización del Capítol LX, con las patéticas escenas de la muerte y entierro de Vicente Torrellas, parece desarrollarán en los alrededores de Can Torrella y el cementerio de Matadeprea. Más adelante nos habla de sus amigos los Nyerros y los contrarios los Cadells, y nos presenta como un modelo de caballerosidad de este bandolero Roca Guinart y Su cuadrilla hacia el Quijote y Claudia Torrellas, como subraya el siguiente párrafo:

Oyendo decir esto los salteadores, levantaron la voz diciendo : Viva Roque Guinart muchos años. A pesar de los lladres (picaros, blitrós, hombres viles y ruines - palabra catalana que literalmente significa ladrón) que su perdición procuran.

En el siguiente capítulo LXI del Quijote, se completan los detalles de su estancia con Roca Guinart:

....Tres días y tres noches estuvo Don Quijote con Roque, y si estuviera tres cientos años no le faltara mirar y admirar en el modo de su vida. Aquí amanecías, acullá comían; unas veces huían sin saber de quién y otras esperaban sin saber de quién. Dormían en pié, interrumpiendo el sueño, mudándose de un lugar a otro. Todo era poner espías, escuchas, centinelas, soplar las cuerdas de los arcabuzas, aunque traían pocos, porque todos se servían de pedreñales. Roque pasaba las noches aparatado de los suyos en parte y lugares donde ellos no pudiesen saber dónde estaba, porque los muchos bandos, que el virrey de Barcelona había echado sobre su vida, le traían inquieto y temeroso y no osaba fiar de ninguno, temiendo que los mismo suyo o le habrían de matar, o entregar a la justicia; vida por cierto miserable y enfadosa. En fin por caminos desusados, por atajos y sendas encubiertas partieron Don Quijote y Sancho y Roque con otros escuderos a Barcelona.


Y aquí se acaba relatos y documentos, unos hechos descritos en los capítulos LX y LXI de Quijote, que parece que no forme productos de una imaginación febril del "Caballero Andante", Don Quijote de la Mancha; sino la descripción verídica de unos acontecimientos vividos, en las laderas de las montañas de los alrededores del término de Matadepera, yendo Cervantes hacia Barcelona.

De la lectura meditada y observando las coincidencias relatadas, con las realidades geográficas de los lugares, de las proximidades, de los caminos antiguos que pasan cerca de Matadepera, se deduce que:

Cervantes, viniendo de cerca de Zaragoza, en dirección a Barcelona, con un espacio de más de seis jornadas, pasando por el camino real que va de Manresa a Barcelona, - el mismo camino que hizo San Ignacio, para ir a la ciudad condal, después de orar y escribir sus ejercicios en la Santa Cueva de Manresa.

Cervantes, tal como dice el Quijote, se apartó del camino e hizo noche en un espeso encinar, que, si no fue el de Coll de Eras, sería uno de similares de los alrededores.

Como puntualiza, ladrones, de pala catalana, los de la cuadrilla de Roque Guinart, que cometían "enormes delitos en daño a los poblados de Cataluña" como menciona el documento del año 1610, del Consejo General de la parroquia y término de San Juan de Matadedpera ; que no las tendría, como vulgarmente se dice, todas, cuando describe "pensativo con la misma tristeza y melancólica figura que pudieron formar la misma tristeza" ...no estéis tan triste, buen hombre ... "le dijo el bandolero Roca Guinart; que de no haber ganado, con su talento y ingenio, la voluntad del capitán Roca Guinart, es muy probable que, sus restos ignorados, estuvieran descansando en uno de los municipios descritos, y posiblemente haciendo compañía a las sepulturas godas del antiguo poblado - hoy ruinas - de Coll d'Eres; que Cervantes no se inventa los hechos que le ocurrieron, en el relato del capítulo LX., yendo a Barcelona, sino que fue testigo de la venganza de una mujer desdechada, por un hijo de Can Torrella de Matadepera, Vicente Torrellas , asesinado por Claudia Gerónimo, por no haber cumplido la promesa que se le había dado, de casarse con ella; que de la lectura de las patéticas escenas de arrepentimiento de Claudia, delante del moribundo Vicente, de la presencia de los criados de Can Torrella y el entierro, parece fluir su paisaje y ñocos del arroyo de las Arenas y el cementerio de la antigua Parroquia de San Juan de Matadepera;

Que el pasa, como se dice, tres días y tres noches en el campamento de la cuadrilla del bandolero, Tratado como un rey, y admirando a Roca Guinart, "Si tuviera tres cientos años no le faltara que mirar y admirar en el fondo de sume vida” En fin, que Cervantes de brazo de Roca Guinart, entro a Barcelona, tan satisfecho, alimentado y bien acompañado, que seguro que a en estas circunstancias, la ciudad condal le debe ese sus famosos elogios.

Barcelona, archivo de la cortesía, albergue de los Extranjeros, hostal de los pobres, patria de los valientes, venganza de los ofendidos y correspondencia grata de firmas amistades y en sitio y en belleza única.
EL CAMÍNO REAL DE BARCELONA A MANRESA
Decimos camino real a las antiguas rutas transitadas por comerciantes, que comunicaban diferentes pueblos y favorecían el comercio entre ellos, sobre todo en los siglos XVI y XVII y hasta 1850 cuando comenzó a funcionar la nueva línea de tren entre Terrassa y Manresa.

Fueron construidos, según dicen, por prisioneros aunque siguiendo las indicaciones de los reyes = real que escogían el itinerario más llano, y que más les convenía.

El camino real más famoso del parque, era el de Barcelona a Manresa, muy transitado en la época. Se construyeron (o convirtieron antiguas masías como el de La Barata) hostales de otros servicios, donde los animales los arrieros podían descansar, hacer amigos y negocios, ser robados por ladrones y bandoleros sin escrúpulos, y hasta y todo distraerse con jóvenes camareras.

En el largo del camino, el tramo mejor conservado es el que va de La Barata hasta el Pont de Vilomara, donde podemos encontrar las piedras todavía bien colocadas y diferentes equipamientos como los hostales de La Barata, Hostalets del Daví y el de San Jaume de Vallhonesta.

El camino no era nada fácil, además de bandoleros, arrieros y sus animales también se jugaban la vida por los riscos y acantilados y sufrían en las fuertes subidas, donde los resbalones de los caballos y burros serian normales.

EL PESCADOR DE SANTA AGNÈS
Según cuenta la leyenda, un padre y un hijo de casa muy humilde de Sant Llorenç Savall, no tenían nada para comer los días de fiesta mayor. Para conseguir tomó una caña larga y fueron a la montaña de Sant Llorenç, donde, por los alrededores de la Cueva de Santa Agnès, había un rebaño de ovejas pastando.

El padre se situo encima de una piedra que sobresalia de la cueva, y con la caña simulaba que pescaba, moviéndose como si estuviera en el mar. Su hijo se quedó abajo en la hondonada.

Al verlo el pastor del rebaño, creyó que aquel hombre, estaba mal de la cabeza . Se acercó y le preguntó: --- Company, está seguro de que picarán ?.

El hombre respondió: --- Si no pican ahora, picarán más tarde!

Después de un buen rato, lanzó la caña y llamó al pastor: --- Ahora, han picado! Tiró la caña y se fue corriendo del lugar. Al oscurecer, pastor y rebaño fueron a la cueva de los Òbits y como de costumbre, el pastor recuenta el rebaño, sorprendido, se da cuenta que le faltaban dos ovejas.

Entonces, pensó que el pescador no era loco del todo. Se dice que durante los días de fiesta mayor, de la casa humilde salió una incitante aroma de carne a la brasa ...

Del libro "Leyendas, cuentos y trifulcas de Sant Llorenç del Munt" (Autores varios)
LOS BANDOLEROS DEL PARQUE NATURAL DE SAN LORENÇ DEL MUNT
El bandolero per excelencia del mazizo:

Capablanca.

Parece ser que el personaje en cuestión fue muy precoz y a los quince años ya había patentado su particular método.

Se situaba en el coll del Correo, paraje salvaje y solitario con buenos escondites, cruce de paso obligado para todos los que hacían el trayecto Barcelona - Manresa, y dejaba en el camino su capa blanca tendida en el suelo. El caminante sabía que tenía que dejar sus ahorros encima la capa, si se hacía el "chulo", el bandolero desde el escondite le abanicaba un disparo de pedernal ... Capablanca, vivía en una cueva a media altura del Paller de tot l’Any y entre atraco y atraco iba a refugiarse en la Font del Lladre.

De mayor se enamoró de una heredera de Mura, pero al ser rechazado volvió a su vida en el bosque del Obac.

Por la parte de Vacarisses actuaba el bandolero conocido como Mitja Galta, que se ve que se afeitaba media mejilla para no ser reconocido.


Perot Rocaguinarda.

A diferencia del anterior fue un personaje real, aunque magnificado y elevado a la categoría de leyenda (citado por Cervantes al Quijote: ¡Oh, valeroso Roque! cuya fama no hay límites en la tierra que la encierren). Perot era hijo del Mas Rocaguinarda de Oristà (Osona). Perot corria por las tierras de Osona pero tuvo a su cuadrilla gente de la zona como Joan Montada alias "el muchacho de Sant Lorenç Savall", que protagonizaron una trifulca en el hostal de Sant Lorenç Savall según consta en las actos del notario Juan Marfà de Sabadell. Muntada y su compañero Bernat el Carnicero "la Cua", de Caldes, se fuga de la guerrilla de la Unión en abril de 1610.

Otros bandoleros históricos que faenaron por el camino real fueron los hermanos Ramona (Jerónimo, Fermín y Perot) de Avinyó.

Deshecha la cuadrilla de estos hermanos uno de sus hombres, Pedro Perdiguero, famoso secuestrador de la época, continuó bandoleando por esta parte del Vallès.

"Crónicas bandoleras de St. Llorenç del Munt", ed. PAM

ANTONI FERRANDO i ROIG
LOS MONEDEROS FALSOS DE LOS OBITS
Una vez había unos carboneros que trabajaban el Sot de la Ravella. Cuando hacía mal tiempo se iban a guarecer a la gruta conocida por las Casetes del Bufí, y una noche, alrededor del fuego calentadose, uno de los carboneros, al remover los troncos, sintió un ruido metálico que le hizo prestar atención. Cuanto más removia más le parecía aquello un juego de cascabeles y por fin, todos juntos y hurgando entre el fuego, sacaron hasta doce monedas de veinte sueldos flamantes como una bendición. Entre los cuatro se las repartieron y acordaron en prestar atención para averiguar el motivo de aquella sortoso hallazgo.

De momento, para no despertar sospechas, se quedaron a dormir unos días en la cabaña del cuello de la canal sin dejar pero de dar un vistazo de vez en cuando a la gruta, para ver si se repetía la suerte de aquella noche.

Entre los carboneros había uno que le decían el Manel del Humo, que era hombre de poco fiar, y él procuraba más a menudo que los demás escaparse de su trabajo para ir a ver si había novedades, hasta que una noche, envuelta en un fardo y bajo una pila de leña verde, que la disimulaba, encontró una bolsa llena de monedas como las del primer día. El Manel del Humo no dio cuenta a los compañeros del hallazgo sino muy al contrario, en la copa de un pino muy alto que allí había, escondió la bolsa pensando que un día dejaría el grupo de los carboneros y se podría gastar solo toda aquella pequeña fortuna.

Y en la fiesta, que fueron a proveer en Sant Llorenç Savall, Manel del Humo había subido al árbol y se llevó en su zurrón la bolsa de los sueldos. Cuando los otros carboneros volvian, él decidió quedarse en el puebño y pidió la paga al mayoral, despidiéndose del grupo.

Aún no había tenido tiempo de contar el dinero de la bolsa y cuando lo tuvo medido, vio que tenía bastante para dos o tres mensualidades de darse una vida de príncipe. Y se instaló en el hostal, bien comido y cuidado, se compró ropa nueva y salía a las coplas del domingo como un heredero.

La gente le hacia buena cara porque tenía el dinero, pero tanto y tanto llegó a repartir que el alcalde tuvo la sospecha de que no era posible que un carbonero tubiera tanta moneda ...


(Resumen del "Libro de Sant Llorenç del Munt" de Francesc Villa i Plana)
EL CERRO DE LAS NUEVE CABRAS
Aislado y muy próximo al risco que encabeza por poniente el valle de Mur, - a medio aire desde la ladera izquierda de la canal de Santa Agnès-, se alza entre el espeso encinar el cerro de las Nueve Cabras, el monolito rocoso más imponiente y altivo de la cuenca del Ripoll. Una antigua leyenda – bastante conocida en la comarca- explica el porqué del singular nombre del peñasco. Se trata de una narración popular de la que conocemos varias versiones .. La que hay a continució fue recogida en la masía del Daví 1929 por el historiador y excursionista terrassense Salvador Cardús.

"Ascender al arisco morral de las Nueve Cabras es, ciertamente, muy difícil. Aquella colina desde lejos parece la carcasa de un barco girada hacia arriba. Sin embargo, cierto día se subió una atrevida cabra que estaba preñado, y no pudiendo bajar, después tuvo que parir arriba de aquella férrea colina. Y no acabó aquí su odisea, pues a ella y sus hijos, balando siempre, no les quedó otro recurso que ir vegetando durante varios años en un lugar tan inhospito . Hasta que algunos vecinos de San Lorenzo Savall dicidiren liberarlas, subiendo a él por medio de unas escaleras empotradas en la roca viva. Entonces fue cuando los vecinos de San Lorenzo Savall se encontraron que arriba de aquel cima habían nuevo cabras reunidas, y de ahí el nombre de morral de las Nueve Cabras ".

(Ferrando 1997, 171-172).
LA ERMITA DE SANTA AGNÈS
Bajo los acantilados de la cueva del Drac y a poca distancia del monasterio, en una de las grutas de la parte norte de la Mola se encuentra la cueva-ermita de Santa Agnès que da nombre al canal donde está situada.

No se conocen con exactitud sus inicios, pero se cree que en un principio sólo ocupaba el espacio que hoy en día tiene la cueva, y que su techo no debía ser otro que las propias piedras de esta cueva.

Las dos primeras noticias escritas y conocidas son de los años 1329 y 1341. Todo hace pensar que ya el siglo XIV, el hombre ya había intervenido con el fin de ampliarla y edificarla, posteriormente, a medida que las necesidades de la ermita y de la hospitalidad lo pedían, se fue agrandando.

En 1464 la visita del alcalde de Matadepera Pere Basser, en la ermita, ocasionó una fuerte disputa con el abad de San Lorenzo, fray Juan Valls, hasta el extremo que le pidió una pena de injuria, ya que el abad consideraba menospreciados sus derechos feudales.

Por este hecho creemos que la ermita debía tener una importancia similar a la parroquia de San Esteban del Valle y en la del mismo monasterio de Sant Llorenç del Munt.

El 1543 en el testamento de Juan Busqueta nos da a conocer su voluntad de hacer una misa en la ermita de Santa Agnès. De este hecho se pueden sacar unas conclusiones: que la ermita estaba en plenas funciones religiosas y que aunque no la habitara ningún religioso, estaba autorizada para celebrar el santo sacrificio de la misa.

Desde el principios del siglo XVIII, se encuentran más datos; los nombres de los ermitaños, nombrados por el Vicario General y que fray Bonaventura Grau, y otro religioso, se retiraron una temporada en esta ermita.

Todos los historiadores suponen que el escudo que había sobre el dintel del portal exterior, hoy desaparecido, y en el que había grabado un signo heráldico con unas parrillas a cada lado y en 1595, fue colocado con motivo de la última reforma emprendida por el mencionado abad.

La Ermita-capilla de Santa Agnès:

Todavía hoy, todos nos preguntamos: ¿Quienes eran las personas que vivían? Eran de algún orden religioso? Qué hacían en aquella cueva de curiosas pilas de agua natural, muy bonitas, pero una cueva, al fin y al cabo? Era una casa de prestación de servicios en el monasterio? ... qué era Santa Agnès ?. Inentaremos clarificar sólo un poco, ya que no se conocen demasiado, alguna de estas preguntas.

El nombre de la capilla: Según el P. Fortià Solà, Santa Agnès es la patrona de los ermitaños y, por tanto tiene su lógica el nombre. La leyenda dice que fue un antiguo convento de religiosas fundado a la edad Media.

Se cree que esta cueva, ermita, capilla y casa, todo al mismo tiempo, fue creada para este fin y que habitaban unas "dadas" y algún "dado", que tenían cuidado de la ermita y del monasterio de Sant Llorenç del Munt. Su condición de soledad despertó una maravillosa influencia de atractivo y de reclamo.

Desde el año 1595, el recinto dispone de una casa para los ermitaños, que cuidan de la ermita y suponemos que para sobrevivir cultivan las tierras más aptas y atienden a los visitantes.

La capilla, situada a la derecha de la cueva de los fregaderos, ocupa una superficie de unos 28m2 (aunque se pueden ver restos de la obra del habitáculo en forma de dos o tres pisos.

El recinto cerrado ocupa unos 140 m2. Hoy día sería posible hacer una reconstrucción total de la obra aprovechando los restos de los muros existents.Ojala, ahora que la Diputación de Barcelona es la propietaria de este parque y que tiene suficiente medios pudiera realizar, a corto plazo, este deseo de los amantes de la montaña.

Un documento de 1637 da a conocer el permiso de residencia otorgado al Rev. P. Datzira y que le obliga a hacer vida en el monasterio de St. Lorenzo, y ha ocuparse de la ermita de la capilla.

Los años van pasando y el Vicario General va nombrando nuevos ermitaños.

En 1651, el Consejo de la ciudad de Terrassa va en procesión, con el Santo Cristo, a la ermita, para pedir los beneficios de la lluvia.

En 1737 es visitada canónicamente por última vez.

El 1778 se retira el ara del altar de la ermita, y el 12 de mayo de 1791, se quita también la imagen de Santa Agnès y se traslada al monasterio. Desde este momento, la capilla-ermita de Santa Agnès queda totalmente abandonada.


(Resumen del libro "Capillas y ermitas del término judicial de Terrassa" de Miquel Ballbé y Boada)
LAS BRUJAS Y LAS TORMENTAS
En Castellar se dice que había dos lugares donde se reunían las brujas. Un lugar era el forn del Cosidor, del que no queda nada, ni la masía, sólo se conserva la fuente, situada bajo la falda del puig de la Creu. En este lugar se reunían las brujas para ir hacia Caldes de Montbui.

Según Joan Amades, en el Costumari Catalán, en Castellar se creía que por la noche de San Juan las brujas se transformaban en moscas, así podían hacer más lo que querían. Con el fin de evitar los embrujos o malos espíritus en las masías había la costumbre de encender cuatro hogueras en los cuatro lados de la casa. También se decía que "en la víspera de San Juan si se iba al bosque, debía procurar de no pincharse con la hoja del acebo, la que se creía endemoniada, pues el Diablo se servía de este arbustos para pinchar el brazo de quienes se daban a él a fin de quitarles la sangre con la que debían firmar el pacto que establecían ".

Desde tiempo atrás se creía que las tormentas y granizadas eran provocadas por brujas o brujos. Y para evitarlas muchos pueblos de Cataluña hasta el siglo XIX eran frecuentes los tallanúvols, el espantanúvols o esbarriabromes.

Según Joan Amades, Castellar del Vallès fue uno de los últimos pueblos que tuvo un tallanúvols como funcionario público. Este tocaba unas campanas especiales de bronce que tenían la propiedad de asustar y ahuyentar los malos espíritus que provocaban las tormentas. "Gente del pueblo cuenta aunque pasada la Guerra Civil, el sector llamado el Plan, concretamente en la calle de Santiago, vivía un hombre llamado Tomás que, cuando se preveía que se acercaba una gran tormenta, ejercía sus rituales. En una ocasión, al verla venir, llegó del campo alborotado, cogió de su casa cuchillos y marchó hacia el paraje de la orilla de Can Barba, concretamente donde hoy se encuentra la plaza de la Miranda o del Pito, y encarandose a la tormenta, comenzó sus rituales con lentejas y con grandes gesticulaciónes con los cuchillos encarados hacia las nubes "

( Prat 1997, 11-12 i 66-67 )
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